Principios

Respeto a la Dignidad de la Persona: Se considera al ser humano como el centro, el punto de referencia y la medida de todas las cosas (todo está a su servicio y nada puede hacerse que lo lesione o disminuya). Asumimos la parte humana, aceptándonos como seres racionales y en consecuencia libres.

 

Solidaridad: Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno para que todos seamos responsables de todos. El ejercicio de la solidaridad dentro de cada sociedad es válido sólo cuando sus miembros se reconocen unos a otros como personas.

 

Eficacia y Eficiencia: Somos administradores de los bienes de la tierra. Es una falacia decir que el hombre es el dueño. La EFICIENCIA en nuestra acción, es pues, un reclamo de la justicia social y también de una actitud empresarial sana. Es buscar la utilización óptima de los recursos y lograr los mayores resultados. Por otro lado, generar las condiciones necesarias para lograr los objetivos comunes con las acciones realizadas, logrando así el sentido de la EFICACIA.

 

Subsidiaridad: Dos aspectos quedan claros cuando hablamos de subsidiaridad: Primero, los que más oportunidades de todo tipo han tenido en la vida están obligados a crearlas para quienes han carecido de ellas. Segundo, nunca pueden tomar su lugar ni atribuirse lo que otros han podido lograr por sí mismos. Es una complementación no una substitución. En la vida real, este principio debe regir las relaciones de los padres con los hijos, de los

directivos con los subordinados, de los gobiernos con los ciudadanos, de los agentes promotores con los campesinos.

 

Respeto a la Naturaleza: Pugnamos por revertir la tendencia de la explotación irracional de los recursos naturales y su deterioro por la creciente contaminación en el campo y las ciudades, buscando que el criterio ambiental en vez del económico determine la actividad productiva, tanto la primaria, como la secundaria o de transformación industrial y la de servicios. Sostenemos que el crecimiento económico a partir de la sobreexplotación de los recursos naturales y la explosión industrial tiene un límite ya que los beneficios, aunque sean espectaculares a corto plazo, a largo plazo causan daños de gran magnitud y muchos de ellos irreversibles.